jueves 29 de octubre de 2009

CRONICAS DE UN EXILIO PROGRAMADO




Una palmera acaricia con el vaivén de sus ramas el paso del viento, aquí, en ésta ciudad agreste donde di origen y estadía a mis rústicos ensueños.
En estos asfaltos rotos y estas calles de tierra donde miré muchos ojos, donde me amaron y odiaron en igual o peor medida.
En éste pueblo aprendí a dar mi primer paso, a estampar mi primitiva letra, a derramar mi incipiente llanto.
Aquí me alimenté de mazamorra y miel de palo, de mate cocido y pan casero, aquí supe que el tiempo es verdugo y las huellas son más que pasos dejados a la espalda de los años.
Aquí conocí a los mendigos hurgando ilusiones en las bolsas de basura que se arrojan en cualquier lado, aquí sufro por los niños que roban una insignia o lavan un vidrio para alimentar el vicio de su padre y el estómago de sus hermanos.
Aquí aprendí que no hace falta saber pescar, que de nada sirve una caña cuando al pez te lo entregan a boca de urna.
En ésta ciudad que amo, en estos tercos paisajes de sequía y tierra seca, supe que para ser considerado artista del pueblo hay que tocar la guitarra, el bombo, cantar chacarera o escribirle al sachayoj, por lo tanto quedé al margen del gusto y el sufragio, salvo alguna excepción amigable.
Hoy, con frío y con miedo aguardo la jungla de lo incierto, resignado a que de nada sirve la alternativa doméstica del límite, cansado de los corruptos y los intolerantes, de los vanidosos y los necios, de los socialistas de ocasión y los oligarcas renacidos en las actas gubernamentales. Hastiado de la fosforescencia de los devenidos a señores detrás del terciopelo imaginario del humo y el eclipse.
Sé que habrá en otros suelos mejores parques, mejores ríos, mayores árboles, mas, no sé como arrancaré mi corazón malherido de ésta tierra de misterio y ambrosía.
Pero ha llegado la hora de partir, el hombre lo exige en su deseo de paz, en sus hilachas de poeta, hacer de la palabra su patria y su protesta, su rumbo y su camino, su ambición y su torpeza.
Es hora de cruzar los torrentes de las obsesiones y caer de los agujeros secretos del estado de derecho y los vicios sociales, es el momento de violar las angustias y hacer crecer el césped sobre la escoria y los escombros. Escapar del mesianismo y la proliferación de cuervos enredados en corbatas con olor a azufre y con el alma escondida en billetera de cuero.
Es hora de partir, de inyectar el sol a mis venas sucias de dolor y de tristeza, de arrancar a jirones la esfera inmutable de mi cripta y de mi sueño. Dolerá la familia, dolerán los amigos, pero son mis serpientes mas letales que la flecha que acabó con Aquiles, mas débiles que su talón, mas persistente que un tejido de libertades ultrajadas.
Habré de sostenerme del vértigo y el enigma de las escalinatas de piedra y el himen del crepúsculo, sé que la vida me guarda un estuario de cumbres verdes y sierras montañosas, alguna playa cercana y un mar puro de aguas frescas, hacia allí me dirijo fastidioso, en busca de la cuerda que saque del pozo mi alma perdida entre estas callejas, donde fue feliz como la luz de un luciérnaga, por segundos, por instantes, por momentos.
Pido perdón si no fui el satiagueño, el argentino que deseaban, nada le ha dado mi patria a mis manos laboriosas e incansables, solo fui un hermano de la intemperie, devorando sigiloso los rincones de mi parque y de mi río, no hay visos de cambio en la complejidad generacional de nuestros tiempos, mi país es una ramera de ojos vendados entregada al poder y la avaricia, pisoteando la miseria y creando fabricas de violentos, de vagos, de ignorantes y de pobres.
Es hora de partir, de llevar bajo mis costillas mi rancho de horror y de utopía, cargando mis fríos y mis miedos, inventando lámparas de sueños en el germen de la hueva y la clorofila, es el momento de sentenciar la rutina y la hipocresía, de compartir el banquete del silencio en los nidos enramados de los duendes y los pájaros.-

Walter Faila

domingo 18 de octubre de 2009

Amor contemporaneo- Video

domingo 23 de agosto de 2009

SON POETAS





Se juntan en una esquina, se amontonan, se besan, se muerden, se sirven un café, se acusan, se coaccionan.
Sufren hasta que la lluvia toca sus gargantas, sienten la vergüenza del amor vegetal y el dolor del nudismo de todas las alegrías.
Se rompen los dedos una y otra vez con igual piedra, aman y odian, bostezan y tiritan, emigran y retornan.
Riegan sobre endecasílabos la greda temporal de la palabra, miden, suman, restan, mueren, matan.
Son los herederos de la cripta, los guerrilleros de la luz y del subsuelo.
Alucinan como mariposas al amparo de la luna, lamen la inercia del cosmos disfrazados de gerentes y de obreros, tocan la epidermis de los hongos con la mueca sublevada entre los cejos.
Son hombres como yo, mujeres como tu, hombres y quizá mujeres, mujeres y quizá hombres, arrugando las tensiones, cantando y puteando contra el mundo.
Nostálgicos gemidos de cielo y de pantanos, en un universo de transistores y pantallas planas.
Burbujean como lavas de volcanes, violan la solemnidad de los sonetos y las cuartetas, avanzan, investigan, rezan y blasfeman, enfatizan la caldera donde se cocina el verso, para bombardear el templo de la bestia y agotar la risa en misterios de metáforas y espontáneas cavilaciones.-
Son ellos, sembradíos de consciencias entre ángeles ausentes y dioses presentidos, estallan en la plenitud de la creación y germinan civilizaciones entre las hojarascas del camino.
Son vestigios del pasado, son la pista del presente, son las guías del futuro, olvidados o inmortales, son la tierra, el canto, el dolor, la alegría, la tristeza.
Son hombres y mujeres, o ambas cosas
Llevan el signo encarnado en el germen, se confunden con su sombra y se asustan ante los espejos, se reproducen y disipan, recorriendo las huellas del árbol y el gemido. Se destruyen y modelan, abren y cierran la tumbas y las puertas, se elevan como globos simbióticos cegando las fronteras de las jaulas y los gritos, con los ojos brillantes en la noche, con el pecho abierto a la batalla, con las manos desgarradas en la nada, con el hueco poseído en las venas rimbombantes de su don y su flaqueza.

Walter Faila

martes 4 de agosto de 2009

VOY

Solo sé, amor, que voy,
en un trópico nocturno debajo de la lluvia.
Empañando cristales con el humo de mi boca.
Que extiendo la mirada en el norte de la luna
que instruyo mis suspiros al roce con el viento.

Porque consiento que el camino conduce a alguna parte
y no es Roma el final de cada huella.

Intuyo que el estambre que cubre tus auroras
es un hilo de sueños escondido
esperando ávida que mi alma lo revele.

Y voy
como un temporal de pájaros de greda
sobrevolando las aldeas de adobe
que colapsan los pablados de tu vida.

Privado de la sabia geometría
que traza la línea paralela de mi gloria..
Aullando como un lobo entre bambúes
en la selva impenetrable de la vida.

Porque sé que aún me esperas. voy,

Desconozco si aun soy barro
en las retinas desprendida de los dioses,
o una brizna de olvido
en las manos encogidas de la noche.

No sé en que espuma está grabado mi destino
Ni en que página del labio el beso se desglosa
Pero voy, amor,
Con mi última huella hacia los nardos de tu cuerpo
Con mi última luz hacia el poniente de tu boca.-

Walter Faila

jueves 18 de junio de 2009

Otros Tiempos

Es casi lógico, en tus ojos se transparenta la tierra
y caen rendidos todos los soldados.
Desconoces aun que existe mi infierno.
Yo debiera desnudarme y caminar descalzo entre las brasas,
ir por los montes cazando gredas aborígenes
y vomitar sobre el retorno imposible de la vida.
En cambio en tus manos se derriten todos los aceros
y se congelan los candentes hierros.
No cabe en tu pecho la soledad de un nombre,
ni la carne abierta ni la boca herida.
Las flores reverencian tu mirada
y los colibrí se miran en el fondo de tus iris.
No hay espacio en tus dedos donde duela aun la ausencia
y tus pequeños oídos ignoran otro sonido distinto a los suspiros.
Yo debiera penetrar en los vagones
y ponerme a beber con el mendigo
el paso de las horas ardientes en mis muros de herejías.
Yo debiera devolverme a los cuarteles del destino
y cavar un túnel para enterrar mi tiempo.-
Sería entonces dichoso el tributo de la hierba
y ningún otoño se levantaría en armas
para sublevarse a los antojos juveniles de tu encanto.
Es mas que lógico, pequeña,
todos los oídos miran tu voz,
todas las pestañas se vuelven paralíticas.
En cambio mi grito se ha quedado mudo
y solo retumba en el fondo de mi alma negra.
Venerada la luna que te alumbre los senos
cuando caiga rendido tu vientre al deseo.
Bendita la boca que te muerda los labios
y el hombre que cabalgue en tu cintura de seda.

Walter Faila

viernes 5 de junio de 2009

Reclusión...(Recitado imperdible de Pricesa Azul)

podcast



Si no puede escuchar, quizá les falte instalar QT. 2.8, pueden hacerlo desde aqui: (es el primero de la lista)

Pinche, elija el QT. 2.8 y ejecute

domingo 31 de mayo de 2009

Reclusión al silencio

Y llega la hora en que tengo que besar, y noto en la boca el sabor de la sangre, los colmillos sucios, los labios hinchados por el tiempo y por la muerte.
Y se aproxima el momento de la breve caricia, y veo en mis dedos espinas secas, playas vacías y rocas vulneradas. Entonces comprendo el collar de cactus que envuelve mi cielo y el sexo del sol violando mis ansias.
Me quedo mirando el camino donde pasan los extraños y los ausentes, y me siento un mendigo alegando a los pájaros mis vuelos imposibles.-
Y aun así, me niego al mundo, me escondo en sótanos misteriosos y en túneles fétidos, socavando en tumbas dormidas mis sueños de bardo.
Entiendo que la poesía sirve para disfrazar el horizonte y decir que la luna viste camisones de seda. Que es útil para descargar el arroyo que se rebasa en mi ánimo, ante la ferviente crecida de mis lluvias internas.-
Ha comenzado el frío en el sur de mi alma y veo que nada florece entre las hojas secas; me empeño en llevar a contrapelo la piel del destino, a caminar por las sombras suplicando una palabra que alimente mi osamenta, entre tanta ruina descalza, entre tanto escombro maldito.-
Confirmo que la poesía es útil para falsearle a la piedra, que ha parido dos flores en plena madrugada, que sirve para tapar la mierda que corroe las dentaduras de hierro con que me muerde la vida.
Y aun así, me guardo los trapos húmedos en los bolsillos rotos y salgo por las tardes para esconderme, de los espejos y los diablos que moran bajo los maderos de mi cama, hasta que llega la hora en que tengo que besar, y me doy cuenta que el sabor a sal que llevo en la boca no es mas que una gota de lágrima que zozobra bajo el techo de cinc que contiene la tormenta oscura de mi sangre de poeta.-
Es la hora de mentirle al sol, que sus hilos de oro entran como rayos de vida a través de la ventana, es hora de sentarse bajo el sauce, a mirar como pasa imperturbable por el lecho del río, el barco de los sueños, llevando en su proa el cadáver mutilado de mis últimos versos.-
Es hora de llorar, amor, como lloran los pájaros… cantando hacia el silencio.-

Walter Faila

Foros Airesde Libertad- Participe

sábado 30 de mayo de 2009

Finitud

Sin orden, sin juicio, sin esperas.
Sin una ilusión corta, sin un sueño largo.
Así fue, así será.
La vereda ancha, la calle angosta,
un remiendo a cada paso, un agujero en la avenida.

¡Ni un día distinto, ni una cama perecida, ni una queja igualitaria!
No quedan ya ni telones ni escenarios,
para los cuartos menguantes que amanecen con la luna.

¡Esta brevedad de amor quepa en unas cuerdas de violines
afinados con las flacas gotas de la lluvia!

Este latir entra en la palma de mi mano cerrada,
en mi pulso de sombra, en mi oquedad de utopías irascibles.

Sin Góngora, sin Quevedo, sin Martí,
sin una prosa maldita, ni una rima sagrada, ni un soneto preciso.

Esta vida cabe en el hueco de una pared sangrante
en la herida repulsiva de un misterioso grito.

¿Cuanta pena mas te hace falta?, ¿Cuánta tristeza?

No hay maderas para armar el fuego
Ni tampoco brasas para dispersar cenizas

Desde éste incómodo borde donde agoto el equilibrio,
Donde no existen verdades ni preguntas sin censuras.
Donde nada comienza y donde nada termina.

No queda ya una carta entre las manos
ni siquiera la posdata en lo ancho del camino
Los sobres rotos, las letras enquistadas, el beso interrumpido.

Sobre éste límite abrazo… la finitud de la vida.

Walter Faila
Visite y comparta en:Foros poéticos "Aires de Libertad"

martes 19 de mayo de 2009

Carrusel

Hubiera mirado el horizonte por sus ojos aquella tarde, cuando los lapachos
lloraban sus lágrimas violetas, en un carrusel arremolinado de verbos silvestres y quejidos etéreos.
Hubiese sembrado en el jardín de su obligo, el desparpajo de un pétalo rebelde, soñando con otoños de hogueras y de tálamos.
Era la primara vez que la paz y la batalla se liaban en los besos.
Era quizá la última ocasión de observar, cuando algo parecido al universo, confundía en dioses vegetales su sexo de abeja ,crisálida y ameba.
Entonces yo, lo hubiese logrado.
Hubiese podido observar la piel senil de la aurora, masticando cardos y margaritas entre los tules tenues de la vida.
Tal vez lograba que nazca desde su pezón herido, el maná para aquél pájaro que se murió en la nieve, reclamando su morada a los árboles blancos.
Pero ya ves, en éste carrusel sigo girando, sin que nadie me diga que el tiempo es viejo y la mañana vomita putrefacta sus relojes de soles y de nubes.
Nunca me avisaron que la noche no era virgen, que engendrando fantasmas paría sus saudades en el hueco oscuro de mi cráneo, taladrando gestas de infantes, en los campos ambiguos de la heredad condicional de mis auroras.
Perdóname, amor mío, de haberlo sabido no hubiese bebido la sangre del odio, ni hubiere roto mi palabra en un verso.
Perdóname, vida, de haberlo imaginado, no habría arrancado los lirios de tu pecho.-

Walter Faila
FOROS POÉTICOS Y LITERARIOS "AIRES DE LIBERTAD"

lunes 18 de mayo de 2009

NUEVA DIRECCION DEL FORO AIRES DE LIBERTAD- PINCHE AQUI


PINCHE AQUI PARA ENTRAR

domingo 5 de abril de 2009

Remembranzas de domingo (Poema 4)




Una junta de adoquines se dilata en la calleja,
bajo el sol implacable de Santiago.
Declinan dos gestos a la vera de tus cejas
buscando explicaciones
en el silencio irascible de mi cráneo.

No hay máculas que borren tus sudarios
Ni brasas que consuman mi noveno cigarrillo.
Los laureles han quedado ya amarillos
y los chopos se durmieron desvelados de rocío.

Estoy diciendo que no vuelven los cauces de los ríos
a besar los pies de su madre en las montañas.
Que el viento no regresa después que ya se ha ido
ni los remos empujan dos veces igual agua.

Que no hay acero que soporten a las fraguas
ni flores que perduren con aliento de retoño.
Que remendando inventarios en las hojas del otoño
he quedado hurgando los vestidos de la infancia.

Estoy diciendo que hoy te extraño mas que nunca
que es domingo de orfandad y de nostalgia.
Que ordeno mostradores en el sesgo de las horas
y no hay espacio que no tenga tu mirada.

Que se muy bien que ya te has ido
Que la vida devoraste en la cena de los tiempos.
Que no regresan los pétalos perdidos
ni vuelven los rosales a crecer en el invierno

Estoy diciendo que soy un perro herido
ladrándole a las manchas soez de tus luceros.-

Walter Faila

viernes 3 de abril de 2009

Remembranzas contrapuestas(poema 3)

No aprendieron mis ojos a olvidar tu mirada,
Ni mis manos supieron derrumbar tus recuerdos.
Palmo a palmo se cayeron los sueños
y en el cristal del mundo se rompieron mis alas.-

Fueron los desdenes la materia y la sustancia
que labraron las rutinas de todos los empeños.
Y a la flácida greda de tu alma puso velos
la polvareda de la vida con telones a dos aguas.

Fueron mis desvelos como platos de balanzas
inclinando la osadía a las huellas de tu cuerpo,
y asistieron con cordura a la hora de tu entierro
sin cargar entre mis manos un racimo de palabras

Nunca pudo ni podrá ésta célula de hierro
detener tus nenúfares en medio de la nada,
vistiendo tu memoria en piélagos azules
desnudando tu nombre en bajeles de esperanzas.

Estás escrita con mi sangre sobre el tiempo
estás adjunta a los guiones de ésta fábula,
no podrán tus madreselvas navegar en el leteo
ni mi boca lisonjera esquivar tanta nostalgia


Walter Faila

domingo 29 de marzo de 2009

Remembranzas Contritas

Es un niño viejo que camina en la infancia
Descolando barriletes en el tiempo
Cazando mariposas en su barba.

Es un cuerpo etéreo en la tormenta
Con olor a heno, a barro y bosta de relojes.
Con perfume a fresas verdes
a pólvora, a cobre y a cuchillo
A besos de amantes, a burdel y prostitutas.

Es la fragua ciñéndose a mi pecho,
por tu boca celeste y tu mirada negra
Por tu ebria aventura, por tu noche sucia.

Es la pierna aserrada de la nube
Un dios vegetal con su sexo de abeja.

Es algo mas que el orfanato de mi alma.

Es buscar la mañana y encontrarla dormida
Es hurgar en la tarde con los ojos cerrados
Es mancharse los dedos con las sombras del sol.

Es hablarte y decirte, aunque se que no escuchas,
que en mis letras se rompen tus vocales sin verbos
que conjugo tus años en paredes mugrientas
que tu mármol me ofrenda epitafios de luna.

Es algo mas, amada mía.

Es exceso y quebranto, es cincel y martillo.

Es mirarte sin ojos y es beberte sin prisa
Es tallar la memoria con las manos vacías

Es quedarse analizando cada huella
cuando el camino está lleno de malezas
y el paso se hizo rastro al otro lado de la vida.

Walter Faila

viernes 27 de marzo de 2009

Remembranzas

Es mucho mas, amada mía

Es entrar en el cuarto y percibir la palabra
de tu voz que no habla, de tu voz que no dice

Es mirar al espejo y observar tus cabellos,
anudando en tus trenzas los pedazos del tiempo.

Es entrar en un libro y leer en tus ojos
la pestaña del beso parpadeando en la ausencia.

Y es perder el origen en las manchas de hollines
que rellenan de humo el mural de tu vida..

Y es buscar sin distancias en tus senos de agua
Y es bucear en el vientre de tu húmedo olvido.

Es crear en las sombras tu luz y cadencia
Y es morir en tu nombre, y es vivir en tu grito.

Es mucho mas, amada mía

Mas que tu imagen tallada
en retazos de ébano y peñascos de auroras

Mas que el mausoleo de lívidas estrellas
en que guardas celosa tu rastro y tu memoria.

Es mas que esta escoria de un manojo de letras
en que oculto la sombra de tu tímida gloria,
cuando al hablarte trazo éstos versos de angustias
y mi ebria tristeza cojea sin rumbo
ante los ojos llorosos de la pálida luna.-

Walter Faila

martes 24 de marzo de 2009

La hora veinticinco

Bajo un techo de añil,
camino distraído en busca de la forma,
con la risa cerrada en la esquina del labio,
atardecido en huertos de silencios,
con farolas de estrellas y jirones de viernes.

Una hiedra enamorada de una tapia
me mira coqueta con sus ojos de pájaro,
y una niña me observa, en harapos vestida,
con sus pies llagados y descalzos.

No soy el que fui, soy mi propia sustitución,
el espejo bifurcado en el agua del tiempo,
la sobremesa de antagonismos
en las vertientes de mis esquivas lunas,
el pecado de la lucha en la desgana,
el ruiseñor en dispuesto llanto.

Una sobredosis de pálidas tristezas
ha drogado la fuerza que ataña mis instintos.
La hora de la cita vacía
ha colocado los relojes en la hora veinticinco.

No voy…ni vengo
El paso se descarta en la huella no marcada,
Mis iris se sublevan a los lirios y las prados,
Oscuridades de lucen que se mueren en mis manos,
y una promesa de amor, que se prolonga sin pasos.-

Voy buscando la forma, en la forma en que me hallo.-

Walter Faila

domingo 22 de marzo de 2009

Trampas




Aprendí a resignarme en los légamos ocultos
donde se hunden las almas incompletas.
Donde pasan atónitos ríos de palomas
navegando en los vuelos silvestres de la tarde.

A mirar desde el bajel
la jaula de rocío donde desgobierna mi cansancio,
la anarquía de un amor oxidado en sus cerrojos

Busco una palabra que contenga a mi tristeza
taladrando calendarios de madera
en los montes clandestinos
en que habitan mis nostalgias.

Te nombro entre céfiros purgados en ausencias,
y los pájaros brotan de la piedra
y se oyen murmullos en cada madriguera.
y se tronchan los pasos de cada escalinata.

Entonces comprendo la antípoda del tiempo,
trayendo a mi regazo marionetas y arlequines.

Sentado en la mesa del destino
bebo las grietas ocultas de los verbos.
Te nombro y es tu nombre
una calleja de escombros
donde descansan distante los pies de un arco iris.

Quiero besar los colores de tu sangre
y te evades como hoja amarilla de un arbusto.

Arrastro fetiches en túneles de greda
cuando el límite desata mis latidos,
y el silencio jadea encrespado en los espejos.
y con remos encorvados se marcha el infinito

Desde la máscara oscura de la vida
comienzo a distinguir entre mis ruinas
el perverso engranaje de lo absurdo,

Walter Faila

miércoles 18 de marzo de 2009

Desertora




Llegaste una mañana de inadecuada sorpresa,
cuando las calles eran tumbas de cenizas profanadas,
y los árboles guaridas de inocentes transeúntes.
Llegaste a mi suelo de guerrillas ahumadas,
cuando los racimos de huesos florecían en la sangre,
y mi patria era un baldío de noches alargadas.

Me viste disipado en la niebla del abismo,
me observaste con las armas de mis débiles cuadernos.
Me nombraste entre el influjo de la cruenta lejanía,
madurando en el latido del miedo y la sospecha.

No miraste cuando el río atravesaba por mis campos,
no sentiste que arrastraba mis huellas en su cauce,
no arriesgaste tu nombre ante las lanzas que cruzaban,
no jugaste tus barajas de tahúr disminuido.

Te quedaste entre el éxtasis rotundo de la guerra,
detrás de las murallas que cubrían tus postales.
Cruzaste el horizonte de temores e inquietudes,
protegida en corazas de aceros y de arneses.

No viste cuando el arca me sacaba de los mares,
no escuchaste mi grito de sauce enamorado,
no espantaste los fantasmas que cubrían mi regreso,
cuando las calles, eran lapachos de rosadas cabelleras,
y mi patria recobraba sus jardines de soles y de lunas.

Te quedaste acurrucada como un feto,
en tu vientre de greda y de semilla.

Te quedaste sin orillas, varada, en medio del camino.

Walter Faila

domingo 15 de marzo de 2009

Atriles de rosas frescas (Banalidades)




Amarillo otoño, que te vuelves intermitente verano.
Las acequias de mis sueños arrastran tu cadáver,
y recordando un octubre de espinas eternas,
hablas y hablas con tu vientre henchido de marzo.

¡Impúdicos jardines dejan desnudas sus plantas!
Otoño que no es otoño…¡máscara del verano!

¡Pecho de sombra! , caucásico rostro enamorado.
¿ Por qué me miras sin ojos, por qué me tocas sin manos,
por qué me besas sin labios, por qué te vas sin distancia?.

¡Baja de tus rincones ostra de mi esmeralda!
Callejas de sueños rotos, inventos de mis fantasmas.

Atriles de rosas frescas lucen en los mercados,
venden las hechiceras flores para mis ansias.

Espíritu de guerrillas, brazo armado de mi alma,
¿Por qué no paras la guerra?
Mi corazón esta agotado de tanta y tanta palabra.

Walter Faila

viernes 6 de marzo de 2009

Mujer

A ti,
a tus ojos que murmuran
en silencio cual esclavos,
a tu grito contenido,
en la yema de los dedos apretados.
A vos,
a tus manos que sostienen
los caminos que se escapan
como una guía de hiedras
tras los muros de tu casa.
A ti,
que me tiemblas y te tiemblo
a dos metros de distancia.
A tus pies que me rozan
por debajo de la mesa
transfiriéndome tus ganas.
A vos,
a las curvas caprichosas de tu mapa
a mis vocales que se encogen
prisionera en tus palabras.
A la bella geografía
de tu boca cuando hablas,
a la figura atemporal
de tus labios cuando callas.
A ti, mujer
sutileza del destino
fuente inagotable de mi amor
y de mi alma.-

WALTER FAILA

jueves 5 de marzo de 2009

Me dijeron




Me dijeron que te fuiste caminando por el tiempo.
Que relojes herbívoros tragaron tu paso de amapola.
Que por morder el sol te quedaste sin aliento
con el rostro arañado de pálidas estrellas.

Me dijeron que arrullando los labios de los verbos
te vieron besar la piel de la nostalgia,
y rompieron los mágicos potrillos del recuerdo
en una estampida de sangre el redil de la memoria.

Entre aspas de mármol y siluetas de quebracho
me dijeron que te vieron pasar por los refugios,
amarrada a los líquidos verdosos de la lluvia
con dos coplas suicidas de amor y de intemperie.

Que sentada en el idioma irascible de los versos
sin respaldos de esperanzas en tu marcha irreversible,
te observaron con signos enquistados en ausencias
en los puentes anversos a la edad contemporánea.

Desdoblando campanas en dédalos nocturnos
con tu néctar decantado de derrota y de combate.

Recostada en tálamos de otoños ambarinos,
me dijeron que te vieron
en el hospicio celestial de los poetas,
zurciendo las guerrillas de tu alma
con las hebras del enigma adornando tu cabeza.

Walter Faila

lunes 2 de marzo de 2009

Alma mía

En el muelle
está sentada y silenciosa.
La miro,
declinando en la insistencia
el impulso racional
de mi soplo de cordura.
La observo en la playa desierta
con sus faros rotos,
desde la niebla espesa
que encadena mi horizonte.
Desde las generaciones de lobos,
que aúllan incesantes
propietarios de las estepas.
Tal vez se mueran sus iris de miel
al llegar la madrugada,
quizá resucite
en una brisa suave con olor a hierba.

Nadie ve como llora en su pálida tristeza
Nadie la mira mas allá de la siete de la tarde.

Ella no sabe que es domingo.
Nunca supo
de alboradas ni de sombras.
El tiempo ha fallecido
en su rostro sin relojes,
y discrepa en sus auroras
una bóveda de otoño.
Viaja silenciosa
en un enigma de rituales.
Descola de un paréntesis
un verbo nazareno
Se mece en el ángulo gris
de su muro de existencia.
Y es un cuarzo fisurado
éste alma que cuelga
distante de mi pecho
con su pierna atemporal
sobre las aguas del río.-

Walter Faila

martes 24 de febrero de 2009

Necesito de ti

Ahora que la tarde es un vicio de mutismo
y los grillos se durmieron debajo los escombros.
Ahora que percibo aromas de amor vegetal
desde el enigma lúdico de un cono de sahumerios.
Que te busco en las líneas de una carta
y acaricio en sus palabras tus senos de rocío.
Necesito de ti.
de tus manos calmándome la fiebre.
Ahora que la luna copula con las aguas del mar,
y la copa florecida de un albino lapacho
menstrúa perverso su círculo de sombras.
Justo cuando se abre la puerta de tu alba,
y te incluyes celeste y eterna en mi memoria.
Necesito de tu boca besando mis angustias
Ahora que reconozco al hombre y al humano,
y siento tu ausencia de lluvia en mis raíces
y en mis ojos penetran vejámenes y muertes.
En el minuto exacto en que mi cráneo
configura los ritmos jacobinos del latido
Antes que la mano prieta de la tiniebla
cierre sin epílogos la puerta del crepúsculo,
y la noche me encierre en su claustro de sombras,
y la vida me absuelva sin un juicio justo.
Necesito dormir encadenado a tu cintura
prisionero de las flores silvestres de tu talle,
enjaulado en tus labios de jarilla y de romero
Ahora que me hallo mirando en los jardines
cuando un niño de naranjo llora sobre el pétalo
su lágrima descalza de pobreza y abandono.
Ahora, amor mío, que me agobia la vida,
y la tarde se desangra extenuada de horizonte
con su vicio agreste de dolor y de silencio

Walter Faila
[img]http://i34.photobucket.com/albums/d117/GaraAngora/Borders/xmas.gif[/img]

domingo 22 de febrero de 2009

Revestida de musgos

¡Desaparecieron!
Se escondieron en los poros de la luna.
Se fueron con la arena abrazadas por las olas.
Se colaron con las notas de la música,
se fugaron de las salas de conciertos.

Y tu estabas allí sentada en una piedra,
observando y escribiendo,
apuntando cada imagen y sustancia.

Nadie sería entonces desconocido o ignorado.

El amor por su peso de sonrisa y de nostalgia,
el cuerpo por su carne y por sus años.

Ahora… vacío,
exprimidos los sueños, tersos, inocuos,
no los veo ni los siento.

Se evadieron por los labios sucesivos,
se piraron por las líneas de unos senos.
Se mudaron en promesas corroídas,
se herrumbraron en el lodo de mis tiempos.

Y tu sigues allí, alma mía,
sentada en una piedra,
revestida de musgos,
sollozando y escribiendo.

Walter Faila

domingo 8 de febrero de 2009

Anocheciendo




Las hojas vuelan amarradas a una brisa
y el invierno agoniza en el verdor de los jardines.

Crece dócil el breve tallo del ángelus.

Paseo por el parque oliendo margaritas
Atado a los espasmos del tiempo
figurado en el blasón de un trémulo ermitaño.

Te busco en el paisaje de mi flama
donde arde impetuoso tu recuerdo.
Te hablo desde el libro que escribes en mi pecho
con las letras que dejaste hecha voz en mis oídos.

Me abren paso las hormigas que trabajan a destajo
procurando la frescura de los brotes.
Me persiguen dos gritos con cadenas remendadas
Me espera el agua serena sobre el río.

Te nombre en el silencio que acecha tu distancia
te pienso en el instante en que siembras otra rosa.
Te prometo una promesa que jamás será cumplida
te cumplo los deseos que jamás los has deseado.

Y en ésta circunstancia en que te amo
a conciencia de saber que no te tengo,
acaricio tus latidos con el aire que respiro,
me bebo una tristeza desde el polen de una acacia.

El sol claudica al poder de sus espacios.
y se recuesta cansado por la vuelta de la esfera.
Ya la noche es una infanta introvertida
coqueteando con sus pálidas ojeras.

Walter Faila

jueves 15 de enero de 2009

Presiento Amor




Como un aborigen que huele el agua
antes que se haga la lluvia,
presiento que he de amarte

De una manera cándida y serena,
de una forma intuitiva y soberana

Te amaré como el sol
cuando penetra en la mañana
para besar las algas en el lecho del mar.
Como cuando salta el óxido de todos los cerrojos
en las jaulas de rocío de tu áurea corporal.

Presiento que he de amarte
como presiente un ave el cercano vendaval.
Como vislumbran las cítaras un canto de sirena
cuando las manos de Apolo las vuelven a tocar.

Sospecho que te he de amar
hasta que el hombre aprenda a alimentar al hombre
y desarme la furia de todas sus banderas.

Que te amaré como un infante a su zapato
cuando la mágica noche de reyes
llega contemplativa a su ilusión de cera.

Como aman los soldados al silencio
con el alma cautelosa de las piedras.
Como aman las estrofas de sus himnos
los niños desgraciados de la guerra

Como el mendigo a sus harapos
y la gaviota a cada nueva primavera.

Intuyo que he de amarte
Como intuye el tapiz al pincel y la acuarela.

Como el monje ama a su abadía
como Cristo a María Magdalena.

Te amaré con mis guerrillas contenidas
en los montes clandestinos
donde pían y reposan mis frágiles quimeras.
Te amaré hasta que el aire se termine
hasta que sea solo mármol y bronce
la luz definitiva de toda mi conciencia.-

Walter Faila

martes 13 de enero de 2009

Convicto




Sumiso en las horas me secuestró la madrugada,
de éste junio frío que aun sangra en su placenta.
Me duele el hombre que habita en la consciencia,
me perturban las voces que desarma el pensamiento.
Una brisa de nevera amontona las hojas amarillas,
desmintiendo al otoño sus disfraces de invierno.
Me puebla la piel una huella tachada que aun es huella,
y una garra alisada me acaricia la fiebre desde el pecho.
Te miro detrás de las ventanas,
como una sombra que baila entre pantanos y macetas.
Suenan las campanas inaudibles de la luna en su desvelo,
tan si fueran los tambores de mi patria,
desmontados en el infortunio chantajista de su anhelo.
Te llamo desde el aire que me falta,
te nombre sin que escuches mi aflicción y mi lamento.
El vino se ha hecho escarcha en el vaso de la vida,
y espantan las centellas a mis ángeles sedientos.
Un zanja se abrió como una órbita siniestra,
una trinchera que me impide el paso hacia tus besos.
Cruzar como el sol por la colina,
atravesar como el cóndor la larga cordillera.
Agotado en los temblores que a mi cuerpo debilita,
convicto de tu imagen que me enjaula en el desierto.
Desmuero de la vida que jamás hemos tenido,
desvivo en la muerte que me late en tus ausencias.

viernes 5 de diciembre de 2008

Boca de abismo




Es la noche oscura alevosa guarida de mis sueños rotos,
camino azabache de huellas disipadas en la niebla.

Un arroyo mineral inunda mis contornos de fábulas,
en la hora en que las sombras justifican mis tristezas.

¿Por qué no me demandas el beso prometido?
¿Por qué no indagas a los jueces que juzgan tu conciencia?

Es la noche,
de las bocas del abismo brotan piedras con tu nombre.
y desde el musgo lechoso de la aurora
un yo pequeño, estremecido de hastío y de cansancio
sobre un estrado de incorruptibles horizontes me interroga.

¿Acaso parpadean tus silencios de luciérnaga
en las plantas clandestinas donde habitan tus deseos?

¿Por qué no reclamas mi ebrio cadáver al destino?

¿Por qué no emerges como rosa fecunda
con pétalos de vida por mis manos de greda?

¿Acaso te perdiste entre las grutas de la vida
recostada en los perímetros de todas las ideas?
¿o solo esperas que la astucia del zorro
rompa el cerco donde guardas las miserias?

Entre las gibas del orgullo te quedas como un mármol
errante como el mundo detrás de un simétrico universo.
Y es tu tolva un silo que amontona contingencias
en el granero abstracto
donde siembra la aurora su vulgar encantamiento.

Walter Faila

domingo 26 de octubre de 2008

Todas las Tardes





Viene a mi un nombre lejano y difuso,
todas las tardes al despuntar el alba.
Lleva en su rostro un mueca absurda
y en sus vocales chillan viejas bisagras.
Herrumbrados de tiempo y apatía.
sus ojos son péndulos de lágrimas.
Y mis noches son siempre negras
aunque las rosas sean todas blancas.
En un mínimo desmayo se cuelga la vida.
todas las tardes, todas, al despuntar el alba.

Walter Faila

domingo 21 de septiembre de 2008

Robot de cuatro estaciones





Vienes sigilosa por las calles de la ciudad
vestida de amaneceres,
con miscelánea de perfume francés
y un escandaloso olor a vodka.
Cuelgas en el pecho tus signos interrogantes,
y un enigma de bufones adentro de tu belleza.
Eres el alma de un bronce que duerme arriba del yunque,
una falleba ágil a la mano del hombre.
Eres diente apretado en tu mañana sin soles
cuando tus pasos retumban en el temblor de tu cuarto.
Llevas huellas humanas lapidando tu existencia
como una noria herrumbrada, robot de cuatro estaciones

Pero a mi me gusta mirarte cuando huyes a la ribera,
y son tus labios dos silbos que atraen a las sirenas,
y es tu sonrisa un bifronte que escapa de otro escenario,
para olvidar, iracunda, por un instante tu pena.
Me gusta cuando cobijas recuerdos de adolescencia
cantando en noche de brujas debajo de las estrellas.
Escuchar tus sueños rotos a causa de las desdichas,
de tu pobreza de niña haciendo huella en la calle.
De la orfandad de caricias en tu corazón ignorado.
Me gusta cuando respiras sin programas de jadeos
una mañana sin ligas ni labios de rojo sangre.
Me gusta cuando preguntas si puedo llegar a amarte
con tu lágrima inconclusa, apretando mis manos,
sentada bajo del sauce.

Walter Faila

sábado 2 de agosto de 2008

Silencios y Virtudes


















Chocan contra los viejos paredones de piedra
los vientos que furiosos
precipitan el arrastre de la nubes en tormentas.
Una vaga lujuria trepa como una rana
por las cortinas de humos que se vuelven nieblas.
Me sabe a nada el sentimiento triste
que en tu boca de hielo derrite fría, la palabra queda.
Vísperas de infamias castigan en mis aldeas,
cerradas grutas de vírgenes castas,
que el milagro de amarte a la luz, me niega.

¿Cómo destrabar la oración divina?
cuando nunca tuvieron santuarios mis hervidas venas,
si plasmando el minuto, se agiganta el péndulo
que la ansiedad de amor vuelve al reloj, de arena.

La ciudad fabrica hollines
en los precipicios grises de mi memoria fresca.
Habito, mientras camino, sin rumbo cierto en la tierra,
habito sin honrar los pétalos de tu cabeza,
y son indignas mis miradas tristes
y son rigores de batalla abierta,
como si amarte fuese el caos de mi destino
en el río manso que desliza, el cáliz de mis miserias.

¿Para qué buscar arroyos que culminan en desiertos
y que tienen de custodia las sales de los miedos?
si moriré una tarde, soñando tus níveos senos,
tu tristeza de arrabal amargo,
tu calcárea mina de subsuelo y fuga,
tu pedregal sin bueyes en mi oscura senda.

¡No volveré para gritar tu nombre!
¡que ahogado quede la longitud del beso
con la sed prohibida en mi garganta seca.!

¡No volveré para partir,
para observar de lejos tu humedad de greda!
¡que en silencio llore mi pregunta justa!
¡que callada sea… la virtud de tu respuesta!